Ja vaig parlar de la visió que Alexandre Laborde donava de la ciutat de València en el seu Itinerario descriptivo de las provincias de España (1826) escrit originàriament en francés en 1820. Ara és el torn dels valencians en general, els del regne (el "país" o la "província" que diu el mateix Laborde). El balanç no és gens negatiu: apassionats, amb gust per l'art, cultivats, àgils, volantiners, treballadors, alegres, tot i que, com ja s'havia dit amb anterioritat, els de la capital podien pecar de volubles i inconstants:
La ligereza y fogosidad de imaginación de estos naturales, les hace muy a propósito para cultivar las artes de gusto; y no estorba que se dediquen con gran fruto a las ciencias profundas y ramos de recóndita erudición, en los cuales se han aventajado a todos los españoles. Son también muy ágiles en el cuerpo; por lo cual los holgazanes del país se dedican al egercicio (sic) de volantines y bailarines, ganando así la vida por toda España reunidos en compañías. Esta agilidad contribuye mucho al esmero con que trabajan en los campos y fábricas.
Los de la capital y sus cercanías participan más de lleno estas calidades, las cuales si por una parte les hacen más activos en sus empresas, más francos en el trato y de sociedad más agradable, por otra los reviste de cierta volubilidad, que los extrangeros llaman sin razón inconstancia. Los que viven distantes de la capital, al otro lado del Júcar hacia el S., y del Mijares hacia el N., son menos bulliciosos, y más graves y detenidos en el trato.
El pueblo se entrega al trabajo con ardor, singularmente a la agricultura, en lo cual puede servir de modelo al de toda Europa. Por un efecto de la suavidad del clima, y de los hermosos objetos que la naturaleza les presenta sin cesar, tienen siempre los valencianos un ánimo alegre, y dispuesto a toda suerte de diversiones, señaladamente al canto y la música. Entre las canciones populares propias del país, hay una antigua, llamada "la fiera", que enamora cantada por los sencillos labradores al son de sus guitarrillos, así por la suave inflexión de sus modulaciones, como por las continuas ligaduras del acompañamiento; canción que se aventaja a todas las populares del mundo [...]
En toda la provincia reina igual y lujo en el vestir.Los labradores en los días ordinarios solo usan de gorro, manta al hombro, camisa, y calzoncillos anchos (zaragüelles) y abiertos, con gran incomodidad para el trabajo, pero con no menos indecencia de sus personas.

































